El microestadio Gatica abrió sus puertas ante el incesante arribo de fanáticos de todo el país. Tras permanecer abierto por más de 18 horas, el microestadio municipal de Avellaneda se cerró luego de una jornada histórica con una multitud de seguidores.
Las puertas del Polideportivo municipal del Parque Villa Domínico, ubicado en Avellaneda, cerraron sus accesos pasadas las 4 de la madrugada de este lunes, concluyendo así una histórica jornada de despedida al Indio Solari.
A lo largo del domingo, las filas de fanáticos llegaron a registrar una extensión superior a las 80 cuadras. Pese a las demoras logísticas propias de una movilización que congregó a una verdadera multitud, la totalidad de presentes en las inmediaciones logró ingresar al recinto para despedirse ante el féretro del emblemático exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
Miles de fanáticos de Carlos «El Indio» Solari lo despidieron este domingo en el microestadio municipal «José María Gatica», dentro del Parque Domínico de Avellaneda, en un velatorio que comenzó a las 10, una hora antes de lo previsto ante una asistencia multitudinaria.
El gobierno bonaerense montó un importante operativo de seguridad en el lugar con 700 policías asignados, aunque no se descarta que se sumen más, incluso hasta 1500, disponiendo además tres postas de emergencias, 17 ambulancias, 60 promotores de salud y los cuatro hospitales del distrito preparados ante cualquier contingencia.
Desde que la familia del exlíder de Patricio Rey y los Redonditos de Ricota y de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado reveló dónde sería velado el artista, comenzó la procesión de fanáticos desde distintos puntos del país hasta el lugar, pasando algunos la noche allí en una vigilia que incluyó a grupos procedentes de Laferrere e Isidro Casanova al reparo del frío y el rocío.
La familia del Indio Solari compartió una publicación en la cuenta de Instagram del cantante, donde informó que «la despedida del Indio ya comenzó» y destacaron que «todo el mundo está peregrinando en paz hasta donde él espera y dejándole ofrendas, cantos, aplausos y lágrimas».



