El desmantelamiento del sistema ferroviario en La Pampa sumó un nuevo capítulo este jueves. Tras los antecedentes en Sarah y el predio de la calle Camino del Centenario en Santa Rosa, el Gobierno nacional oficializó la venta de 11 hectáreas pertenecientes al cuadro de la estación de Lonquimay.
La medida, publicada originalmente por el portal especializado «En El Subte», implica la desafectación de 115.000 metros cuadrados que hasta hace una década eran parte vital del servicio de pasajeros Catriló – Santa Rosa, uno de los tantos ramales clausurados durante la gestión de Mauricio Macri y que hoy se encuentran bajo concesión de Ferroexpreso Pampeano (Fepsa).
Gran parte de estas hectáreas ya están siendo explotadas mediante alquiler por gigantes del sector agropecuario como Lartirigoyen, ACA y otras tres firmas locales. En el ámbito gremial y político se descuenta que el pliego de venta está diseñado para que estas mismas empresas se queden con la propiedad definitiva de los terrenos, repitiendo el esquema utilizado con la planta de Louis Dreyfus en la localidad de Sarah.
«Una gran inmobiliaria»
La política de remate de bienes del Estado despertó una dura reacción del sindicato de maquinistas La Fraternidad. A través de un comunicado, el gremio denunció que el organismo encargado de administrar los ferrocarriles se ha transformado en una «gran inmobiliaria» mientras el país pierde conectividad: ya son 12 los servicios de pasajeros suprimidos en los últimos dos años.
A diferencia de las ventas realizadas entre 2015 y 2019 —que en algunos casos financiaron obras de transporte como los viaductos o el Paseo del Bajo—, la gestión actual no contempla la reinversión de los fondos en infraestructura. El fin es meramente recaudatorio y coincide con el proceso de privatización de Trenes Argentinos Cargas y la operadora de pasajeros Sofse.
Irregularidades bajo la lupa
Cabe recordar que informes de la Auditoría General de la Nación (AGN) ya habían detectado en procesos anteriores errores de cálculo y ventas por debajo del valor de mercado. En este nuevo escenario, la preocupación radica en que el sistema ferroviario pampeano quede definitivamente desguazado, sin que el sector privado asuma obligaciones de inversión en las vías que hoy el Estado decide liquidar al mejor postor.
El Diario




