En los tribunales de la ciudad de General Pico, se llevó a cabo la audiencia de formalización contra Segundo Isabel Alfonso, el hombre acusado de protagonizar un violento episodio en la localidad de Quemú Quemú, donde intentó disparar con un arma de fuego al comisario Julio Martínez. La audiencia fue presidida por la jueza de control Jimena Cardoso, con la intervención del fiscal Guillermo Komarofky y el defensor oficial Walter Vacaro.

La acusación fiscal y la calificación legal

El Ministerio Público Fiscal, representado por Guillermo Komarofky, solicitó la formalización de la investigación preparatoria bajo una calificación legal grave: homicidio doblemente agravado, por el uso de arma de fuego y por ser cometido contra un miembro de la fuerza policial, en grado de tentativa. Según lo expuesto por el fiscal, esta calificación, en caso de llegar a una condena, prevé una pena de prisión efectiva considerable, dado que el código establece un mínimo de 10 años para la tentativa de delitos que tienen pena perpetua.

Durante su alocución, Komarofky detalló que existen elementos de convicción suficientes para sostener que el imputado intentó quitarle la vida al efectivo policial. Entre las pruebas mencionadas, se destacó el informe de la Agencia de Investigación Científica sobre el revólver calibre 38 largo secuestrado en la escena. El peritaje preliminar determinó que el arma tenía municiones en el cargador y, fundamentalmente, una munición “percutada” en la recámara, lo que indica que el gatillo fue accionado mecánicamente, pero el disparo no salió por una falla en el fulminante.

La reconstrucción del hecho

Basándose en los testimonios de los hijos del imputado, su pareja y los efectivos policiales, la fiscalía reconstruyó la secuencia de los hechos ocurridos el martes por la noche. Todo comenzó como un conflicto familiar tras la llegada de Alfonso a su vivienda luego de trabajar en el campo. Una discusión con su hija de 18 años escaló a violencia física, lo que motivó la intervención de su hijo para separarlos. Ante la persistencia de las agresiones y amenazas de muerte por parte del imputado, quien aseguró que los iba a matar, la familia dio aviso a las autoridades.

Al arribar al lugar, el comisario Martínez y el oficial Guzmán fueron recibidos por Alfonso. Según el relato fiscal, el imputado simuló una actitud pacífica para luego tomar de la mano al comisario, ingresarlo por la fuerza a la vivienda y extraer el arma de fuego de su cintura. En ese forcejeo, apuntó a zonas vitales (cabeza y torso) y accionó el gatillo. La situación fue neutralizada gracias al accionar del segundo efectivo, quien efectuó un disparo con una escopeta antitumulto hacia las piernas del agresor.

La declaración del imputado

Segundo Isabel Alfonso hizo uso de su derecho a declarar durante la audiencia. Si bien reconoció la discusión familiar previa y el altercado con sus hijos, negó haber intentado disparar al policía. En su versión de los hechos, sostuvo que tras la pelea salió al exterior, regresó, tomó el arma para ponérsela en la cintura y se sentó a tomar mate. Según sus dichos, la policía irrumpió rompiendo la puerta y él solo atinó a llevar la mano a la cintura para entregar el arma, momento en el cual fue herido.

No obstante, el fiscal remarcó que esta versión se contradice con la evidencia física (la bala percutada) y los testimonios de los presentes, quienes describieron un accionar ofensivo y directo contra la autoridad.

Medidas solicitadas

Argumentando la existencia de peligros procesales, tanto de fuga —dada la expectativa de pena— como de entorpecimiento de la investigación, el fiscal Komarofky solicitó que se dicte la prisión preventiva para Alfonso por el término de seis meses, hasta la finalización del proceso. Asimismo, requirió la realización de un examen mental obligatorio, una medida de rigor estipulada en el Código Procesal Penal para casos de homicidio (o su tentativa).

Infopico